[Trabajando]
Ocupada, algún día actualizaré. Estoy trabajando. Tengo que entrevistar a un escritor para una revista. Noticias sobre esto, próximamente.
Explanation
No tengo tiempo para escribir últimamente, pero aún no he muerto no os preocupéis.
Sólo es que últimamente soy colaboradora de todo el mundo. Primero Runtime Cómics, luego Letra Nueva Magazine, ahora Kuibido, una revista online…
Y de hecho, creo que he descubierto la nueva frase de protocolo para después de haber empezado a trabajar, porque inmediatamente después, siempre me dicen “No puedo pagarte ahora, pero…”
Ellos (Microrrelato)

Ellos me persiguen. Lo sé. No sé qué quieren de mí, pero puedo ver que me vigilan por la calle. Cada vez que tomo un autobús o salgo a comprar el pan o a bajar la basura. Ellos están allí. Intentan aparentar ser personas normales atendiendo sus tareas diarias, pero veo que me miran de reojo.
Ayer, uno de ellos, disfrazado de paisano, con aspecto de hombre regordete, como hinchado, y ridículamente bigotudo, me siguió hasta casa. Lo pillé intentando entrar en mi casa por una ventana, pero pude echarlo de allí a golpes. Sí, me escondí tras una esquina y lo eché a golpes.
Después de eso, ahora sé que la casa ya no es segura nunca más. Tengo que hacer las maletas e irme lejos. No sólo de casa, sino de Cimera, de la isla, huir a otro país. Mejor si es un país dejado de la mano de Dios en algún rincón del tercer mundo. Liberia, Chad, Etiopía, Haití, España o Zambia incluso, si hiciese falta. Un lugar donde no pudiesen encontrarme.
Vinieron mientras yo preparaba las cosas para huir en el primer barco a Florida. Una vez allí, ya cogería un avión, o algo así. Pero ellos vinieron, y yo veía sus sombras por debajo de la puerta de la cocina. Revolvieron mis papeles buscando algo, por el ruido que hicieron, seguramente algo buscando algo relacionado con mi trabajo. Yo era matemático, pero no entendía qué habría provocado todo aquello. ¿Habría descubierto algo importante sin siquiera saberlo?
Tuve que escabullirme por la puerta de atrás y dejar a mi perro allí, porque ya lo habrían cogido. No obstante, me encontré con uno de ellos en el jardín que intentó detenerme, seguramente estarían vigilando todas las salidas para no dejarme escapatoria posible. Yo golpeé a aquel tipo en la cabeza con uno de los gnomos de mi jardín, pero ellos estaban por toda la urbanización.
Eso fue ayer. Ahora vivo en un sitio tranquilo con las paredes acolchadas y un bonito chaleco con correas y las mangas atadas que nunca me dejan quitarme desde que mordí a la enfermera. Ella también estaba con ellos. Sí, sí, estaba con ellos. Todos están contra mí. Todos son unos conspiradores que tratan de tenerme encerrado. Pero no voy a dejar que ellos me hagan esto. Tengo que detenerlos. Es mi deber detenerlos a todos. Hacer lo que haga falta. Y para eso estoy preparando mi huida…
